Diez días señalados
Dhul-Hiyya es el doceavo mes del calendario islámico. Es un mes lleno de
baraka, de bendiciones para todos aquellos que se sumergen en sus días.
Según un hadiz de ibn ‘Abbas, transmitido por Abû Hurayrah, la aleya
“Recordad a Al-lâh durante los diez días conocidos” (Al-Hajj 22:28) se
refiere a los diez primeros días de Dhul-Hiyya. Así pues, estos son unos
días especialmente indicados para el dikra, el recuerdo de Al-lâh.
Bukhari recoge narraciones según las cuales Ibn ‘Umar y Abu Hurayrah
solían ir al mercado durante estos diez días haciendo takbir (repitiendo
el dikra “Al-lâhu Akbar”), y como la gente seguía su ejemplo.
También Abû Hurayrah transmitió estas palabras del Mensajero de Al-lâh:
“No hay días más amados por Al-lâh para que le adoréis que los diez [primeros]
días de Dhul-Hiyya. Ayunar en cualquiera de ellos equivale a ayunar un
año entero y realizar las oraciones nocturnas [salât at-tahaÿÿud]
durante una de sus noches equivale a realizarla en Laylatul-Qadr”.
Durante estos días es conveniente adorar a Al-lâh mediante el ayuno y el
recuerdo. No hacerlo es una falta de sensibilidad hacia las condiciones
especiales que se dan en estos días, cuando cientos de miles de
musulmanes peregrinan a la Casa de Al-lâh.
El Mensajero de Al-lâh (saws) solía ayunar, según nos lo ha transmitido
por su mujer Hafsa: “Hay cinco cosas que Rasûlual-lâh (saws) nunca dejó
de hacer: ayunar el día de 'Ashura, ayunar los diez primeros días de
Dhul-Hiyya, ayunar tres días de cada mes y hacer dos raka’s antes del
salât al-Fajr”. (Abu Dawud).
De este hadiz, debe entenderse que el Mensajero de Al-lâh (saws) ayunaba
“hasta el día décimo” de Dhul-Hiyya, sin incluir este último, ya que en
el ‘eid al-adha (el décimo día) está prohibido el ayuno.
Sin embargo, existe otro hadiz donde Aixa dice: “Yo nunca vi al
Mensajero de Al-lâh ayunar los diez días” (Muslim). Así pues, este ayuno
es opcional, ni siquiera una sunna firmemente establecida.
En otro hadiz, transmitido por ibn ‘Abbas, el Mensajero de Al-lâh dijo:
“Ninguna acción correcta hecha otros días es superior a las realizadas
durante estos días”. (Bukhari). Se le preguntó al Profeta (saws): “¿Ni
siquiera el Yihad en el camino de Al-lâh?” Él contestó, “Ni siquiera el
Yihad en el camino de Al-lâh; excepto para la persona que fue por si
mismo y con sus propios medios y volvió sin nada” (At-Tirmithi).
El día de ‘Arafat
El 9 de Dhul-Hiyya, se celebra el día llamado Waqfatu-Arafat, porque los
peregrinos se paran en veneración sobre la montaña de Arafah. Para todos
los musulmanes que no están en Hayy, es muy recomendable ayunar el día
de ‘Arafat.
Abû Qatada transmite que el Mensajero de Al-lâh (saws) dijo: “Ayunar
durante el día de 'Arafat conlleva el perdón por dos años, el año que le
precede y el que le sigue. Ayunar durante el día de 'Ashura [el día diez
del mes de Muharram] trae el perdón para el año precedente”.
En el caso de los peregrinos, sin embargo, tienen prohibido el ayuno el
día noveno de Dhul-Hiyya. Abû Hurayrah dijo: “Rasûlullah (saws) prohibió
el ayuno de ‘Arafat para aquellos que están en ‘Arafat”.
La tradición nos dice, además, que en este día se encontraron Adám y
Hawa, la pareja primordial, tras vagar 200 años después de su expulsión
del Yanna (el Jardín). El largo peregrinaje del uno fuera del otro, de
la pareja escindida, culmina con la unión en ‘Arafat, lugar de encuentro
entre las criaturas.
El ‘eid al adha
El décimo día del mes de Dhul-Hiyya se celebra la fiesta del cordero, el
‘eid al adha. Ibn ‘Omar ha narrado lo siguiente: el Día del Nahr [día
del sacrificio], el Mensajero de Al-lâh (saws) se levantó entre los
reunidos durante el Hayy y dijo: “Este es el día más grande”. Luego
empezó a repetir: “¡Oh Al-lâh! Sé testigo que he entregado Tu Mensaje”.
Después se despidió de la gente, y estos se dieron cuenta de que era la
peregrinación de despedida.
An-Nahr es gran día mencionado en el Qur’án: “Proclama de Al-lâh y Su
enviado, dirigida a los hombres el gran día de la peregrinación mayor.”
(sura 9: aya 3). Esto esta confirmado en el siguiente hadiz reportado
por Ali ibn Abú Talib (ra): “El día más maravilloso del Peregrinaje es
el día del Sacrificio.” (Tirmidzi).
Cuando el Profeta Muhámmad (saws) emigrara a Medina, vio como la gente
celebraba las fiestas de Nawruç y Mihreÿan (equinoccios de primavera e
invierno). Dijo: “Al-lâh Ta'ala os ha bendecido con dos fiestas en vez
de ésas que celebráis. Las dos fiestas son 'eid al-fitr y 'eid al-adha".
Así pues, la fiesta del ‘eid al-adha puede ser vista como una
sustitución del equinoccio de invierno. El calendario lunar se aparta de
la sacralización de los ciclos de la naturaleza, ofreciéndonos a cambio
la celebración de la experiencia espiritual del ser humano.
Celebración del sacrificio
En este día bendito los cabeza de familia musulmanes sacrifican un
cordero, el mismo que Ibrahim sacrificó en sustitución de Ismail, que la
paz sea con ellos. Esto constituye la conclusión de los ritos mayores
del peregrinaje, y conmemora la generosidad de Al-lâh ta’ala sobre Su
Mensajero Ibrahîm, cuando Él le dio un cordero para sacrificarlo como
rescate por su hijo.
El ‘eid al adha es una fiesta colectiva, en la que las gentes se
engalanan, se reúnen para comer, y los musulmanes se piden perdón unos a
otros por las ofensas cometidas. Es el día de la reconciliación: el Hayy
culmina así con la cercanía y el encuentro. La palabra árabe para
sacrificio es QURBAAN, que proviene de QARIB — estar en cercanía, en
este caso de Al-lâh. El encuentro entre Adám y Hawa es puesto a prueba:
el amor entre los hombres puede transformarse en alejamiento con
respecto a Al-lâh, cuando los hombres han perdido la conciencia.
La prueba consiste en estar dispuestos a sacrificarlo todo por Al-lâh.
En el momento en que mostramos nuestro desapego hacia las cosas de este
mundo, es cuando Al-lâh nos las regala. La cercanía del hombre con Al-lâh
que culmina el encuentro entre los hombres por Al-lâh, en el camino del
retorno. La prueba afrontada por Ibrahim (as) nos enseña que se puede
amar a Al-lâh y a nuestros semejantes, que Al-lâh no es un ser celoso y
que Su amor no es exclusivo.
Así, en el ‘eid al-adha nos acercamos a Él en compañía, rodeados de
nuestros seres más queridos, de amigos y de hermanos, en una celebración
que combina la sobriedad con la alegría, los aspectos más festivos con
la adoración más honda. Adorar a Al-lâh en compañía, recordarlo rodeado
de los nuestros, y no en un encierro narcisista. La soledad esencial del
creyente ante su Señor no lo vuelve un ser ajeno al mundo.
Los días de tashriq
El día de al-Qarr [residencia] es el onceavo día de Dhul-Hiyya en el
cual los peregrinos residen en Mina. Durante estos días, se corta y se
seca al sol la carne de los animales sacrificados. Esto es lo que
significa la palabra árabe tashriq.
En estos días, los peregrinos completan sus ritos, y los musulmanes de
todo el mundo continúan con las celebraciones del ‘eid al-adha. Son días
de fiesta, en los cuales está prohibido ayunar.
Según un hadiz transmitido por Uqbah Bin Amir, el Mensajero de Al-lâh
(saws) dijo: “El día de Arafah, el día del Nahr, y los días de Tashriq
son nuestros días de fiesta. Estos son días de comer y beber.” (Abu
Dawud)
Amr Bin al-As, dijo sobre los días de tashriq: “Estos días son los días
durante los cuales el Mensajero, nos mandó a comer y prohibió que
ayunásemos.” (Abu Dawud).
Ubayshah al-Huthali, narró que el Mensajero, dijo: “Los días de Mina son
días de comer y beber.” (At-Tahawi y Ahmad).